La filosofia traDance sobre el Balfolk
La esencia y los valores que guían traDance
Antes de entrar en detalle, me gustaría compartirte qué es lo que mueve mi visión del proyecto.
Si observamos nuestra tierra con curiosidad, descubriremos que bajo los mapas oficiales late una Geografía Humana tejida por el ritmo. Es un mapa tanto espacial como temporal: en él conviven danzas del siglo XVI con creaciones de los años 70, formando una Evolución constante donde la Variedad de pasos y estilos refleja la riqueza de cada cultura. Para mí, reapropiarnos de este mapa a través del Balfolk es una forma de ejercer nuestra Soberanía Cultural: una herramienta de Resistencia frente al aislamiento moderno que nos permite recuperar la comunidad a través del encuentro, la inclusión y la Intergeneracionalidad.

En esta forma de relacionarnos, priorizamos el Contacto Visual y la presencia; bailamos mirándonos a los ojos para que el encuentro sea el centro, pasando de lo individual a lo colectivo.
Aquí, el Liderazgo Consciente se ejerce desde la escucha y el cuidado, creando un espacio donde la Identidad de Género se exprese con naturalidad y donde la libertad sea, ante todo, la posibilidad de ser uno mismo desde el respeto mutuo. Cada paso es, en última instancia, una invitación a la Empatía profunda con la cultura y la presencia del otro.
¿Pero qué es, en la práctica, el Balfolk?
El Balfolk es un fenómeno vibrante de música y danzas tradicionales europeas que tiene su centro en Francia y se extiende desde la Península Ibérica hasta Europa del Este, y desde Escandinavia hasta Italia. Redescubierto y revitalizado por una comunidad joven y entusiasta, se manifiesta en eventos sociales con música en directo donde el público baila ritmos como el vals, la mazurca, el scottish, el fandango o las bourrées. Ya sea en círculo, en pareja o en hileras, el Balfolk apuesta por la diversión, la participación y la fusión cultural. Es, en esencia, un movimiento de personas que se reúnen para mantener viva la tradición de las danzas de conexión.
Balfolk: un movimiento hacia una identidad colectiva europea
Cultura popular y ocio revivalista
Para mí, el Balfolk no es un género cerrado, sino una filosofía de vida: sana, respetuosa y profundamente conectada. Es un lenguaje vivo que permite comunicarnos sin palabras, uniendo las identidades de cada región en una coreografía colectiva que es, al mismo tiempo, diversa y compartida.
Como analiza Yvon Guilcher en su obra fundamental "La danse traditionnelle en France. D'une ancienne civilisation paysanne à un loisir revivaliste", antes de las grandes fracturas del siglo XX, la danza era una parte indisoluble de la vida colectiva. Cada pueblo tenía su propia versión del baile, igual que su forma de hablar o de vestir. Era el latido de una identidad compartida y orgánica.
Sin embargo, lo que vivimos hoy ha transitado hacia un ocio revivalista. Ya no bailamos por una inercia ancestral, sino por una elección deliberada. En un mundo hiperconectado pero a menudo solitario, volver al baile colectivo es un acto de resistencia poética: un puerto al que decidimos volver para recordar cómo se siente ser parte de un solo cuerpo.

Tradición y soberanía cultural
Europa es la cuna de una riqueza occidental que se basa en la comunión y lo colectivo, una fuerza que ha quedado desdibujada bajo influencias externas. Reapropiarnos de nuestras danzas es recuperar ese hilo invisible, fortaleciendo nuestra propia narrativa frente a la uniformidad global.

traDance se inspira en la máxima de Gustav Mahler: "La tradición es la transmisión del fuego, no la adoración de las cenizas". Reivindico el Balfolk como una herramienta de Soberanía Cultural, pero entendiendo que el fuego debe adaptarse al oxígeno de nuestro tiempo. Esto implica una evolución necesaria: la música se moderniza e incorpora sonoridades actuales, impulsando un baile que se transforma para sentirse vibrante hoy.
Evolución y espacio de acogida
Esta evolución permite que nuestras relaciones se expresen con la variedad y fluidez que nos definen. Donde antes la norma era la distancia o los roles rígidos, hoy bailamos desde una cercanía y una libertad de género que responden a nuestra sensibilidad contemporánea. En la historia que retrata el film "Le Bal" (Ettore Scola, 1983), vemos la tristeza de cómo esa vivacidad colectiva fue suplantada por modelos de aislamiento. Esta reivindicación de lo europeo nace de la estima, no de la exclusión: definimos nuestra identidad para saber qué compartimos. El Balfolk en traDance es un espacio de acogida donde cualquier persona es bienvenida a participar de nuestros valores de respeto, libertad y escucha. Creemos que solo desde una identidad clara y orgullosa se puede construir un diálogo real y enriquecedor con el otro.

No imitamos el pasado con nostalgia; mantenemos el fuego encendido para integrar el baile colectivo en nuestra forma de habitar el mundo hoy. Es una celebración de cómo somos ahora: un lenguaje común, vibrante y en constante cambio.

"Una flor sin sus raíces nunca puede florecer"
El baile como refugio: presencia, regeneración y resiliencia
Para mí, el Balfolk es un factor terapéutico fundamental; un espacio donde la libertad de ser uno mismo nos permite hacer la vida más ligera. Es una meditación en movimiento que nos invita a dejar fuera, por unas horas o unos días, el ruido del día a día y el rumiar de la mente. Al centrarnos en la presencia y en el "aquí y ahora" —en el ritmo, en la música y en la conexión con los demás— permitimos que descansen la cabeza, el alma y el corazón.
Entiendo esta práctica como un catalizador de resiliencia. En la pista, no solo recargamos nuestras baterías físicas, emocionales y espirituales, sino que nos regeneramos profundamente a través de esa presencia plena. El objetivo es volver al mundo "fuera" con una positividad y una energía renovada; una actitud nueva que nos permite enfrentar los obstáculos cotidianos con una creatividad que antes no encontrábamos. Bailamos para sanar el presente y para regresar a nuestra realidad con más fuerza y claridad.


"Si la danza no hubiese cambiado, en un mundo que cambiaba, hubiera pronto dejado de ser un medio para expresarse."
Yvon Guilcher en "La danza tradicional en Francia"
Los Pilares de la Práctica
La propuesta de traDance se sostiene sobre fundamentos que garantizan que el baile sea, ante todo, una experiencia humana de calidad:
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La Técnica al Servicio de la Relación: No se busca la perfección estética por sí misma, sino como una herramienta de respeto hacia el otro. Una buena técnica permite una comunicación más fluida, cómoda y segura, facilitando que el encuentro en la danza sea un espacio de libertad y no de esfuerzo para toda persona involucrada.
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Prioridad a la vivencia invisible: El foco no está en la exhibición ni en la mirada ajena. Se prioriza la autenticidad del intercambio y aquello que no es perceptible para el espectador: la escucha recíproca y la complicidad en la pareja, la cadena o el grupo.
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Empatía: El baile es un ejercicio de escucha. Significa adaptar el movimiento al nivel, la energía y el estado collectivo, convirtiendo cada danza en un diálogo equilibrado donde todas las partes se sienten vistas y cuidadas.
Bailar el presente
Bailar Balfolk hoy es una forma de soberanía. En traDance, esto se traduce en poner la técnica al servicio del encuentro, priorizando la vivencia invisible de la conexión y practicando la empatía en cada paso. No buscamos repetir el pasado, sino mantener el fuego vivo para que el baile siga siendo lo que siempre fue: un lenguaje común, libre, profundamente humano y en continua evolución.

Balfolk! ...para entrenar el cuerpo, la mente y el corazón!
Llevar la filosofía a la práctica
Mi objetivo es facilitar procesos de cambio, tanto en el entorno personal como en el laboral, a través de los bailes tradicionales de relación. A lo largo de mi camino, he comprobado que los valores más profundos —la escucha, el liderazgo y la colaboración— se aprenden y se integran con mayor naturalidad cuando nos divertimos bailando.
Esta metodología se puede aplicar de diversas formas según lo que necesites:
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Cursos y formación: Sesiones semanales o intensivos para profundizar en la práctica.
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Encuentros y seminarios: Talleres de un día para conectar con la raíz del baile.
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Entornos profesionales: Actividades de team-building y coaching para líderes.
Cuéntame cuál es tu situación y encontraremos juntos la manera de mejorarla a través del movimiento.
Si quieres experimentar el Balfolk, consulta mis próximos eventos aquí!
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